HISTORIA DE UNA NAVEGADORA.

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Updated: febrero 26, 2020

“*Yo soy el piloto. – Yo soy el navegante y tengo en mi poder las cartas de navegación. *Ok, entonces tú serás el cartero”.  (Piratas del Caribe – En el fin del mundo).

El rally es una actividad que congrega a un grupo de personas, con el propósito de recorrer un territorio en un tiempo determinado, realizando acciones que les permitan avanzar por los puntos de control hasta lograr su arribo a la meta.

Como cualquier actividad competitiva, el juego limpio y el respeto debe de prevalecer ante cualquier interés. Si por algún motivo, alguno de los equipos tuvo alguna emergencia, la solidaridad debe reinar y la actividad pasará a ser un aprendizaje de valores.

El sentido aventurero es parte esencial en esta actividad. El reto por lo desconocido, lo nuevo, mantiene en alto el deseo de retarse a sí mismo y al grupo. Esta es una actividad que da cabida a que grupos de amigos, convivan y pasen un rato juntos, un día agradable, sano y en contacto con la naturaleza. Rescatando la cooperación, astucia y sobre todo el trabajo en equipo.

Por tales razones, el rally, sobresale como una actividad que ayuda a integrar la mente, el cuerpo y el espíritu de una persona o de un grupo.

Darién Aventuras a Motor se presenta como una gran alternativa, una opción POSIBLE de realizar y los resultados son visibles por ustedes mismos… solo se necesita una pizca de competitividad, un balde de pasión, tres gotas de locura, solidaridad y una tapita de ingenio… todo mezclado con mucha creatividad.

Al momento de recibir la invitación por parte de su CEO GUSTAVO SEPULVEDA, me invadió la curiosidad; he participado en algunos rallies desde varias posiciones, me conozco parte de la teoría, soy buenísima de mochilera, soluciono rápidamente, me anticipo a lo que pueda necesitarse desde repuestos y refrigerios hasta los curitas y el mertiolate; es el entrenamiento que me dejaron los años de mx con mis hijos. Siempre en función de los demás.

Esta vez, lo hice para mí. Tuve que ser mi propio dictador para obligarme a vencer mis propias tontas barreras: “Será que voy?” “Mmm, pero está lloviendo y haciendo frio” … “Es que no conozco a nadie y además en qué llego hasta allá…”

¡Pero nada! Me obligué a saltar de la cama un domingo en medio de la fría lluvia de Bogotá, conseguí un carro en una aplicación que me llevara hasta allá, inicié el ascenso por La Calera en medio de la lluvia y miles de madrugadores y juiciosos ciclistas que salen a esa hora a hacer lo que les gusta. Y me sentí bien.

Llegar a un salón en donde casi todo el mundo va en grupo, donde las historias comunes son muchas y han compartido años de aventura; uno nuevo ahí, no es fácil. ¡Pero ahí está una de las cosas que más me gustó, la gente! Maravillosos todos, generosos, solidarios, curiosos otros, un gran grupo. Con sorpresa encontré varios que me “reconocieron” como DakariANA, jajaja “Tu eres Anamaría Laverde Salazar, la de Facebook, eres una de mis fuentes de información cuando quiero saber en qué va Dakar” otros me preguntaron con curiosidad: “En serio, ¿usted no duerme?”

Luego de romper la barrera inicial, recibí un delicioso desayuno con una humeante taza de chocolate y pan crujiente. ¡E inmediatamente entramos en materia! Clase magistral, con ayudas audiovisuales, introducción al mundo del Rally, signos, convenciones, significados, tipos de rally, análisis de los elementos básicos para la planeación, organización y ejecución, entrega de material digital para reforzar conocimiento, aplicaciones compatibles con los celulares, explicación sobre el norte magnético, latitud, longitud,  vale decir que toda la información suministrada es basada en la experiencia de muchos pilotos profesionales explicada de una manera sencilla, clara y lúdica.

Luego, filita y a recibir los roadbooks, los resaltadores, las tijeras, la cinta, y por supuesto el número de identificación como competidor, verificación de inscripción y a los vehículos en orden de salida.

Uff, y empieza el rugir de motores, la fila al baño de todos los que se acordaron a último minuto, la música en los vehículos de los más animados, los amarres de última hora por si acaso, para que no se afloje, no se me caiga etc. Es como un panal de abejas hirviendo. ¡Sensacional!  Foticos y videos de salida, instrucciones en medio del ruido, 3,2,1 y fuímonos!

Aprendí que no puedes tocar la pantalla del celular mientras vas en ruta porque se resetean los kilómetros parciales y volver a marcar el punto se hace eterno mientras vas rodando entre piedras, huecos, curvas y un barro pegajoso como arequipe que hace que se te deslice la cola como bailando bachata.

Llevar el control del vehículo, estar alerta a los tramos de velocidad controlada DZ y FZ de 30 kilómetros por hora en medio de la adrenalina requiere mucho autocontrol, interpretar las convenciones para decidir si lo que te vas a encontrar adelante es un caballo o una estatua del general Bolívar a caballo, es genial. Estar pendiente de que alguien se cayó adelante y hay que ayudarlo, ahh no ya se paró, espere… se cayó de nuevo.

Sorpresas impredecibles como el vehículo de Codensa haciendo mantenimiento de árboles en la vía y los conos bloqueando la ruta, la señora brava en la puerta de la finca, atravesando un tronco y ejerciendo como dueña del camino, gritando enfurecida: “Láarguense hps, por qué pasan por aquí!”   Y mi piloto, caballerosamente le dice: “madre, me permite quitar ese tronco para pasar e irme de aquí? Y la hermosa reina le responde: “Ni m… hp…”

Dios qué control de ese hombre, yo estaba que me salía de la ropa; ¡pero con esa decencia solo me quedé en silencio mirando por dónde íbamos a salir de ahí! Autocontrol. Otro ejercicio nuevo para mí.

Muchas horas de charla, interrumpidas por alertas 21,45, valla, salida de pista principal, dz, ¿y qué más? Pocas fotos, el tiempo no da para eso, pero muchas imágenes mentales, hermosos paisajes, casas escondidas, rutas que no tomaría uno el domingo “dando una vuelta”.

Luego el cruce por la meta, evaluando el trayecto, revisando mentalmente que estemos completos, que pasaron cinco horas y media y no se sienten, que lo logramos y que fue un día inolvidable.

No dejen que se la cuenten. Es una experiencia que debe vivirse individualmente, tenemos un país hermoso, gente maravillosa y a Darien Aventuras a Motor para hacerlo. No se lo pierdan. Vale la pena.

Nota: por Anamaria Laverde, la Pasion y las ganas de vivir un mundo diferente.

Medio: 360 sin limites que es un orgullo llevarles historias y vivencias de mujeres que se se adentran al mundo motor y donde la adrenalina reina… gracias

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